Cargar la cruz

Me gustaría que este blog fuera una especie de Stand Up constante, donde pudiera arrancarles por lo menos dos carcajadas por lectura …pero a veces la temática que me inspira no acompaña y ahí es cuando viene la pregunta: Puedo escribir sobre cosas tristes?

Habiendo crecido en una familia donde no sufrimos presiones de ningún tipo, tampoco existió la presión religiosa, o, si los  agrede la palabra presión, digamos herencia.

Siendo mi papá Católico no practicante y mi mamá  con influencia Metodista, decidieron que nosotros eligiéramos, a su debido tiempo, nuestra preferencia.

Muchas veces durante mi infancia tuve que escuchar , de otros chicos de mi edad,que iba a ir al infierno por no estar bautizada o no hacer la Comunión. Nunca fue algo que me quitara el sueño, porque, desde el fondo de mi corazón siempre creí y creo en un Dios o Ser Superior esencialmente BUENO.

A los 17 años y a causa de una crisis familiar muy profunda, me acerqué a la Iglesia Metodista de la mano de mi mejor amiga de ese momento. Fue muy placentero pertenecer a ese lugar. Fueron casi dos años de Sábados muy entretenidos compartiendo  diversión y solidaridad con un grupo de chicos, que hasta el día de hoy , cuando nos vemos, nos saludamos con todo el afecto, como si el tiempo no hubiera pasado.

Finalmente, al ponerme de novia y decidir casarnos; y al ser mi futuro esposo Católico, aunque rebelde y descreído, decidí aprender todo lo necesario para poder bautizarme en la Iglesia Católica, porque qué es casarte si no lo hacés con vestido blanco, tipo Lady Di!

Toda esta introducción tiene el objetivo de justificar cómo es mi pensamiento religioso: creo en Dios, amo a la Virgen María, me impresionan todos los objetos religiosos rodeados de velas y flores, creo en la Vida Eterna, pero también creo en la Reencarnación, ya que me parece más justo ir ascendiendo en forma de espiral, una vida a la vez, que tener sólo UNA  oportunidad de ascender ( o descender!).

Con esta mezcla, tipo tango de Goyeneche, las festividades religiosas me llegan un poco de costado, haciendo hincapié en lo comercial más que en lo religioso.  Hasta el año 2014.

Hace dos años atrás, haciendo el chequeo de rutina y a través de una ecografía, me encuentran “algo” en el hígado. No me hubiera asustado tanto, si el ecografista (se dirá así?), un tipo seco como el Desierto del Sahara, por ser educada ( y no mencionar a un perro y sus partes íntimas) no se hubiera transformado entre el antes y después del hallazgo…Juro que ese hombre, transformado en un dulce de leche y con ojos que expresaban: Te vas a morir pronto (no exagero) estaba angustiado por mi, tanto es así que llamó directo al teléfono del gastroenterólogo y me mandó directamente y sin turno a hablar con él.

El gastroenterólogo me mandó a hacerme una tomografía y fue en ese proceso que se me hizo la luz.

Para hacerte una tomografía, tenés que tomar  dos litros de agua, con algún químico  luminiscente adentro. Entre vaso y vaso, te mandan a caminar y en lo posible que vayas al baño y hagas 1 y con suerte 2 también; supongo que querrán iluminar los agujeros también…(acá ligo un reto de algún familiar por ser políticamente incorrecta 😁)

En esa caminata, hecha en la parte de afuera de la clínica, mientras me preguntaba qué llevaría a los demás a entrar a ese triste lugar, también pensaba, no sé si por la cercanía a las Pascuas, si los demás se darían cuenta la cruz que estaba cargando yo. A partir de ese momento pude ponerme en la piel de Cristo y su cruz. El sufrimiento y la soledad que se sufre cargando una cruz…

Quisiera decirles que ese Domingo de Pascuas sentí la vida nueva y el alivio de mi cruz. No fue así. Tardé casi un año, entre estudio y estudio, en sentir el alivio, cuando, sin lugar a dudas pudieron diagnosticar un HEMANGIOMA en mi hígado.

El HEMANGIOMA es un tumor benigno, que muy probablemente venga conmigo desde nacimiento y que sólo hay que controlar una vez al año, vigilando que no crezca.

El aprendizaje de esta historia es que cada vez que llega esta festividad, identifico mi cruz y le pido al Ser Superior que la alivie.

Para estas Pascuas les deseo que nunca conozcan el peso de la cruz. Y, que si lamentablemente tienen que transitar por eso, pidan ayuda para que los demás compartamos con Uds. Su peso.

¡Felices Pascuas!

 

3 comentarios sobre “Cargar la cruz

  1. Dani querida! Sé que tu deseo para estas Pascuas son tan reales y sinceros como lo sos vos! Me encanta leer esto! Es como escucharte en vivo y en directo! Con esa elocuencia y fluidez que te caracterizan! Te quiero!!!

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