Feliz cumple a mí!

Desde que cumplí 40 años, me gané la fama de amarga, aburrida y otras cosas por no querer festejar más mi cumpleaños… por eso aquí les va la explicación de por qué.

Como les conté en el capítulo anterior, nací un 7 de Junio a las 2.40 de la mañana. No sé si nevó ese día, pero desde entonces fue un clásico que nevara para esa fecha. Todas las fotos de mis cumpleaños tienen un poco o mucha nieve..

Algunas personas dicen que recuerdan cosas desde muy chicos pero yo no soy una de ellas. Mis primeros recuerdos de mi cumpleaños se remontan a una torta decorada por mi mamá dividida en cuadraditos con granas de distintos colores, que me fascinó. Creo que ahí nació mi amor por el patchwork.

También recuerdo un caracol de plástico con rueditas, que se tiraba de una soguita. Si no era mío, supongo que quería que lo fuera.

Y el recuerdo más nítido es de la vez que buscando algo, encontré un vestido en beige y azul a medio hacer, que me hizo sospechar que iba a ser mi regalo para los siete años.

Porque lo que nunca les conté es que desde que tengo uso de razón, tuve complejo de princesa. De esas de cuento con vestidos abullonados y corona. En el fondo de mi corazón sigo queriendo ser Sissi Emperatriz…pero no morir asesinada, ni ninguna de las tragedias que le pasaron a mi pobre bella princesa.

Lo más cerca que estuve de tener una corona fue cuando luego de insistir bastante, logré que me compraran una corona divina, llena de adornitos, grande y de metal. Pero como la princesa y su familia se fueron a Pilca, con el Renault 12 cargado hasta el tope, cuando llegamos y sacamos las cosas, ALGUIEN (nunca sabré quién) se sentó arriba de mi preciado objeto y así como la corona, mis sueños quedaron aplastados!!!!

Claro, con el tiempo mi deseo mutó a ser la princesa Diana, obvio!!! Hubiera robado el palacio para poder casarme con su vestido!!!  Aquellos que asistieron al casamiento habrán notado que el vestido tenía una semblanza. Claro que más corto ( porque era el vestido reformado de mi hermana) y hecho por mi mamá y no por modistos ingleses.

Pero esa es otra historia que quizás será contada en otro capítulo.

Me acuerdo de la felicidad que tenía cuando finalmente recibí el vestido beige con cintas azules y largo!

Siempre venían nuestros vecinos, Marina, sus hermanos, Glynn ; y como mi hermana estaba pupila, seguro que venían algunas de las chicas del colegio también.

Así como me acuerdo de la nieve, el vestido o los juguetes, también me acuerdo de la sensación de vergüenza y la garganta apretada, a punto de llorar cuando me cantaban el cumpleaños feliz. Quisiera saber si alguien disfruta verdaderamente de ese momento, porque para mí siempre fue una mezcla de vergüenza, incomodidad y no saber que hacer con las manos y la cara. Me comenzaría a tirar el pelo y hacer muecas hasta caer desmayada.

Los doce años los festejé en Pilca, vestida con una blusa blanca y una pollera tableada y escosesa, que se usaban mucho en esa época.

A los trece los festejé con mis amigas de 1º año, vestida de buzo de algodón (era súper moderno tener cosas de algodón) y zapatillas Topper rojas. No es que me acuerde de esos detalles, sino que hay fotos, pero como están en lo de mi mamá, no las puedo subir.

De los catorce no me acuerdo, pero los quince fueron memorables. Fue cuando comenzó la nevada del 84.

Mis papás me hicieron elegir entre fiesta o equipo de ski completo, con pase incluído. Por supuesto elegí lo segundo, por lo tanto hicimos un festejo en la Estancia a realizarse el 9 de Junio, que caía Sábado.

El viernes, como todos los viernes de mi adolescencia hasta los 16 años, nos fuimos con un par de amigas, mi hermano y mi papá a Pilca. Se suponía que mi hermana iba al día siguiente con unos amigos de la familia.

El sábado comenzó nevando finito y parejo, pero mi papá alcanzó a ir a Bariloche y volver al campo y traer a mis cuatro o cinco amigos; pero el resto de la gente que quiso salir a la tarde, ya no pudo llegar, porque en las afueras de Bariloche, ya se había juntado tanta nieve que no pudieron pasar.

El cumple lo terminé festejando con los que estábamos y me acuerdo que cuando terminamos la fiesta, tipo tres de la mañana, salimos todos los adolescentes a caminar por la Estancia. Seguía nevando, la nieve era polvo y nos llegaba más arriba de las rodillas. Un sueño blanco que recuerdo como el mejor de los cumpleaños.

De más está decir que nunca me arrepiento de haber elegido el equipo de ski, porque ese año pasó a ser el más nevador de la historia hasta ahora, y pudimos esquiar hasta mediados de Octubre.

El próximo cumple que recuerdo es el de los 18, en las fotos me veo con los ojos vacíos y aburridos, tal cuál como me sentía por no haberme podido ir a estudiar y por no saber muy bien qué hacer con mi vida.

Hasta los 25, no recuerdo ningún cumpleaños, por lo cuál supongo habrán pasado sin pena ni gloria.

Desde los 25 en adelante, estando casada y a cargo de mi hogar, comencé en un cuesta arriba de festejos, uno más elaborado que el otro. Lleno de tortas y comida. Hasta llegué a festejar tres veces, uno con la familia, otro con amigos y otro con compañeras de trabajo.

La gente comenzó a esperar mis cumpleaños por la variedad y cantidad de comida. Las tortas se hicieron tan  populares que me sentía en la obligación de inventar algo nuevo y original todos los años.

Mientras no trabajaba, no había tanto problema porque podía dedicarle tiempo y elaboración a la cocina, pero cuando comencé a trabajar, en el año 2009, las cosas se pusieron pesadas y todo aquello que me había gustado tanto hacer, comenzó a ser una carga. Tanto es así que mi día favorito comenzó a ser el 8 de Junio, cuando ya habían pasado las obligaciones sociales.

Hay que agregarle además la depresión de los 40 que me agarró a full. Lloré mucho porque sentí que me caía de la escala social de pertenencia. Por talle hacía rato que había dejado de pertenecer a lo mejor de la sociedad y ahora por edad también… Cuando lo leo así, vuelvo a llorar, porque así de mal me sentía.

A partir de eso, comencé con la fama de mala onda, poco festejadora y hasta creen que no me gusta cumplir años. Bueno, eso es verdad, ponerme grande no me gusta. 47 tiene mi mamá, no yo!!!

Este año, quise pasarlo en Bs. As y la verdad lo pasé excelentemente bien. Almorzamos en Palermo Soho, pasamos la tarde todos juntos en el departamento, y a la noche salimos a cenar a un cálido restaurante en Recoleta. Nos dimos una panzada de comida y comimos postre hasta que nos salió por las orejas y NADIE me cantó feliz cumpleaños, pero TODOS fueron recontra amorosos en sus saludos, especialmente mis sobrinos gemelos, que en esa genética compartida, parece que se hubieran puesto de acuerdo para hacerme sentir querida hasta el infinito y más allá!!!

Estoy feliz porque pude reencontrarme con mi día de nacimiento y  puedo decir que: el 7 de Ju-nio -esmi cum-plaños!!! (Como  cantaba antes de salir de la bañera resbalosa que teníamos en Pilca cada vez que me obligaban a salir).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5 comentarios sobre “Feliz cumple a mí!

  1. Con 5 años de diferencia más las distancia fisica que nos separaba, tuve las mismas vivencias en paralelo que vos…..
    Siento cada momento descripto con una intensidad q me hace llorar….
    Las idas al río Pichileufu con mamá durante los veranos con criollitas y paté eran infaltables, tirarse de la.piedra…
    Las fiestas en el salón de actos de Pilca dónde papá hacia las veces de animador y remataba tortas al final de la.noche…
    Ver la gente bailar y después quedarnos dormidos en dos sillas de cama…
    Las misa de gallo….
    En fin como vos decís una infancia de lujo..
    Cuánta nostalgia la pucha digo….

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  2. Danielita, ¡¡ FELIZ CUMPLEAÑOS !! QUE LOS HAYAS CUMPLIDO MUY FELIZ!!! Y te lo digo, no te lo canto…….Tampoco me gustaba y sigue sin gustarme que me festejen los cumpleaños. En realidad lo que no me gusta es ser el centro de NADA..!! Disculpame, pero el 7 no estabas, el 8 se me pasó, el 9 no sé que pasó…y recien hoy te mando un ramo de fe licidades…Un enorme abrazo y un chuic……Te quiero un montón !! Isabel.

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