Crónicas de la biscabuela

Los días pasan y comienzo a ponerme nerviosa porque no me siento a escribir. Es ahí cuando me pregunto para qué escribo. No tengo obligación de hacerlo. Y cuando encuentro de qué escribir, es placentero y entretenido. Y comienzo con la punta de la madeja que me lleva a la respuesta.

Soy de las personas que cuando le preguntan su origen, me quedo sin saber qué contestar.  Sé que tengo una abuela con apellido brasilero ( Do Prado Lima), sé que tengo una abuela con apellido alemán ( Hoffman), sé que mi abuelo materno era Troncoso y sé que mi otro abuelo era Rivero. Pero ni siquiera somos parientes de los Rivero, porque mi abuelo fue anotado mal y le sacaron la S final, por lo tanto, deberíamos ser Riveros.

Si yo quisiera averiguar cuál es el escudo de la familia debería buscar en Rivero o Riveros? y dónde comenzar a buscar? España? Alemania? Portugal? O como sugiere Gusti, buscar entre Tobas, Mapuches, Onas o Tehuelches?

Porque sepan que Gustavo me considera una india de Pilca, retobada y ladina. Eso último no, pero queda bien en la oración. Tiene una especie de complejo de Cristóbal Colón, creyendo que me descubrió y me salvó de mi destino de vivir eternamente entre coirones y neneos.

El conocimiento que tengo de mis ancestros es que la mamá de mi papá era la hija más chica de varios hermanos. Que todos nacieron en el sur de Brasil, menos ella, que nació de este lado del río.

De mi abuelo paterno sé que era radical, pintor y padre ausente. Esto último lo infiero yo de su historia, ya que se movió por muchos lugares de Argentina, sin cargar a su familia al hombro. Perdón si hiero sensibilidades o doy datos incorrectos. Me dijo una amiga que el autor no es inocente a la hora de escribir, por eso ante cualquier duda, pido perdón al más allá…También sé que era excelente pintor, buen escritor y bastante irónico.

En su casa tenía varios carteles, pero no eran del estilo Don´t worry, be happy. El que más me acuerdo era uno que decía: “La visita alegra dos veces, cuando llega y cuando se va”

Chupate esa mandarina!!! Sentite bienvenido, carajo!!

De mi abuela materna, alguna vez escuché decir que ella fue feliz sólo los primeros años de su vida, cuando vivía en Chile, en un lugar verde y florido, con su abuelita cerca. Después sus padres tuvieron la terrible idea de venirse para este lado de la montaña y hacerla vivir en la inhóspita Patagonia hasta un día, que se fue jurando no volver nunca más. Cosa que ha cumplido casi al pié de la letra.

Del que menos sé es de mi abuelo Aladín Troncoso, un señor serio y bueno, con un perfil aguileño y adusto. Silencioso y sufrido, lo vi pocas veces, pero siempre me despertó cariño, aunque no tanto como para subirme upa y pedirle que me cante una canción infantil.

Y de la última que tengo conocimiento es de la abuelita de mi mamá, que ella amaba profundamente y se llamaba Berta Mora. Muchos de los lindos recuerdos que tiene mi madre, son al lado de esa abuelita campera, rodeada de gallinas, caballos y con las manos callosas de trabajar la huerta. Eso me lo imagino yo en realidad…

A cuento de qué viene todo esto?? A que yo no quiero que mis hijos, ni los hijos de mis hijos, se sientan con tan pocos datos y tan pocas redes familiares como las que siento que me faltan conocer a mí. Por eso escribo, para que algún día, dos generaciones más allá, los chicos digan: Leemos las crónicas de la biscabuela??

Y para ustedes, chiquitos del futuro: Yo sé que se dice bisabuela, pero cuando yo era chica, veía un programa de televisión ( seguirá existiendo la tele en el 2060?) mexicano ( seguirán existiendo las fronteras o serán todos chinos en ese entonces?) que se llamaba La Vecindad del Chavo, donde había una nena, La Chilindrina, que le decía biscabuela a su bisabuela.

Nunca sabrán todo de mí, pero me gustaría que supieran que de chica era buena, tranquila, poco estudiosa, desordenada, muy pegada a mis padres.

De adolescente fui curvilínea y eso me acomplejaba mucho. Tontamente pensaba que era gorda cuando en realidad parecía una botella de coca cola de 1 litro, cuando todas mis amigas eran como las botellas de coca cola de 500 cm3. Consejo para mis bisnietas: búsquense amigas rellenitas, así en la comparación salen ganando.

De adulta el cuerpo siguió siendo un tema para mí, pero comencé a hacer terapia y con eso pude subir muchos kilos más sin que me afectara tanto. Consejo: nunca abandonen la actividad física. Hace bien al cuerpo y a la mente.

En la actualidad soy felíz, mi lugar en el mundo para vivir sería Stars Hollow, el pueblo de la serie Gilmore Girls, que está habitado de gente pintoresca, graciosa, original y loca, pero todos muy buenos. Este pueblo tiene las estaciones del año bien delimitadas y hoy me doy cuenta que me encanta el cambio de estaciones.

Me sigue gustando vivir con Gusti, su biscabuelo, y me río mucho con él. Consejo: Busquen a alguien lindo, bueno y sobretodo que los respete y los haga reir. La vida se pasa mucho mejor en compañía de alguien así.

Me gusta comer pan en cualquiera de sus formas y si se acompaña con dulce casero, mejor! Consejo: aprendan a hacer su propio pan, así no dependen de nadie. Ojalá la abuela Cata haya aprendido a hacer algo, porque en la actualidad, con sus 17 años, todavía no está muy interesada en recetas de ningún tipo. Seguro que el abuelo Ramiro, algo rico sabe hacer, porque en sus años mozos, cuando era estudiante, sabía cocinarse bastante bien y siempre nos mandaba fotos por WhatsApp ( díganme que semejante invento sigue en pie, por favor!!)

Me gusta irme de vacaciones pero más me gusta volver a mi casa. Amo mi casa. Podría estar mejor decorada, más ordenada, pero siempre está limpia y calentita. Consejo: hagan de su casa un hogar. El mejor indicativo de que es así, es, si les gusta volver. Si les gusta habitarla y les gusta la o las personas con la que lo comparten eso es garantía de éxito.

Tengo algunas frustraciones, siendo la mayor , no haber conseguido un trabajo entretenido con buen sueldo. Consejo: Estudien lo que les gusta, o estudien varias cosas, porque la vida es larga y los gustos varían conforme pasa el tiempo, pero siempre estudien.

Hasta acá llego hoy, porque, según mi experiencia, de nada valen los consejos y si en su genética prevalece algún gen mío, van a hacer lo que se les dé la real gana… Pero me permito darles un último consejo. No soy muy religiosa, pero mi vida la vivo con este consejo de Mateo 22:39  siempre presente ( gracias Google!!!! Ah, qué? tampoco existe más?? )

Tachame la doble y con esto me retiro!!!

 

2 comentarios sobre “Crónicas de la biscabuela

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