Pérdidas, perdidas y ganando experiencia…

El verano, aunque bastante variado y fresco en su clima, ha sido de lo más interesante. Con salidas cortas y largas en el motorhome, estuvimos muy entretenidos.
La primera salida de los cuatro, bah, cinco con Lila, la perra loca e hiperactiva, fue al lago Meliquina. Yendo por Villa La Angostura y luego por siete lagos, el lago se encuentra a 18 kms de tierra del asfalto más cercano. Entretenido el camino y precioso el paisaje.

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Nos tocaron unos días hermosos y con el viento justo para que Rami pudiera practicar kitesurf. Si quieren conocer el deporte y ver el lugar ideal para realizarlo, los invito a ver  Ahí quiero aprender este deporte
Disfrutó bastante el primer día y estuvo bastante tiempo metido en el agua, mientras los demás lo mirábamos desde la costa.
Cuando salió, puso a secar todos sus implementos en la costa del lago. Ellos son: traje de neoprene, arnés, tabla y el barrilete( kite).
Al finalizar la tarde, animales citadinos como somos, nos fuimos a estacionar al lado de una confitería poseedora del precioso WIFI.
Cenamos en ese lugar y nos fuimos a descansar. A medianoche nos quedamos sin nuestro apreciado instrumento, porque al apagar los dueños del lugar el generador, nos cortaron el cable conector con el mundo.
Dormimos sin ruidos en la paz del campo! Recomendable experiencia!
Al día siguiente nos fuimos a instalar a la playa nuevamente. Comimos un pollo al disco exquisito, hecho por Gusti ; y Ramiro comenzó a prepararse para hacer su deporte nuevamente y hete ahí que comenzamos con las pérdidas! Cuando quiso ponerse el arnés, el arnés no estaba… No sabemos si lo dejamos colgado en la parte de afuera del motorhome y cuando nos movimos se cayó o si nos lo birlaron de ahí cuando se estaba secando. Lo buscamos, caminamos la costanerita, bah, Rami la caminó, pero no apareció.
Gentilmente el instructor del parador le prestó un arnés y la tira de seguridad (leash,según el idioma pertinente) para que pudiera seguir entretenido. De cualquier manera nos quedamos con una sensación amarga, no sabiendo si sentirnos pelotudos( perdón por no reemplazar esta palabra, pero no cabe un eufemismo para la sensación) o robados.
Nos quedamos un día más, pero por voto de tres de los participantes de la excursión, mientras Gusti y Lila dormían la siesta, decidimos tomarnos el buque ( o motorhome) hacia otros lugares sin viento y con playa. Así fue como, al día siguiente, mientras los tres votantes dormíamos como chanchos, terminamos en el Camping El Rincón, cerca de la frontera con Chile y a unos 20?kilómetros de Villa La Angostura. Lugar que nos recibió fantástico y pudimos hacer campamento con sillas afuera y tomar sol, sin viento, mientras Lila buscaba la ojota, su juguete preferido, en la mitad del río playito.

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Esa misma tarde cayeron a visitarnos, en moto, nuestros amigos Lic, que se quedaron a dormir y a pasar el Domingo también.

Ese Domingo también lo compartimos con los Bav, Juli y Negrita. Ah! Y no nos olvidemos de Hank, el perro escapista, amigo inseparable de Lila.

Fue un viaje muy lindo, lleno de anécdotas y muy buen entrenamiento para viajes posteriores.

La más corta de las salidas fue al “spa” de los Lic, que con su pileta y parrilla hacen el mejor lugar para salir casi de vacaciones!

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Siempre nos divertimos, relajamos y también aprovechamos la playa de Dina Huapi para acompañar a Rami a hacer kitesurf. Allí tuvimos la segunda baja, que aunque arreglable, no deja de ser un contratiempo. El kite, que se compone, entre otras cosas, de una cámara ( bladder, su nombre técnico)inflable, se pinchó y lo dejó sin poder usarlo por algunos días… Paciencia! A veces uno elige deportes, que para cuando sabés los pormenores de su mantenimiento, ya estás enganchado.
La última y más larga salida, fue, sin Lila, a Chile.
Nos fuimos a San Martín y desde ahí, al día siguiente, salimos para el Paso Hua Hum, sólo para darnos cuenta unos 20 kms después; y habiéndole preguntado a dos personas, de las cuáles una era una gendarme ( que supuestamente conocen la zona), que nos dijeron que íbamos correctamente encaminados, que le habíamos errado como a las bochas al camino! Lo bueno fue conocer el lago Lolog, con una playa de arena bastante amplia, enmarcado entre unas montañas arboladas hermosas y lo malo fue el serrucho que tuvimos que desandar para retomar el camino correcto, mientras nos peleábamos entre los cuatro para ver quién asumía la culpa.
Para llegar al Paso Hua Hum hay que hacer 60kms de tierra por un camino hermoso, entretenido, pero lleno de empinadas subidas, acaracoladas curvas y fuertes bajadas todo esto aderezado con un camino convexo, que si te vas hacia el borde, la cola de semejante bicho, se corre y te da fea sensación!

Lo transitamos con gusto y serenidad disfrutando del paisaje y de los carteles, lamentablemente no les saqué fotos, que representaban a las subidas y curvas de un modo tan exagerado que daba risa!
Paramos a comer, a las 15.30 hs. Cuando Gusti baja de su amado vehículo y le da la vuelta de rigor, para controlar que esté todo bien, se da cuenta que se soltó  la tabla de stand up paddle y que se cayó la tabla de kite… Otra vez perder!!

Y ahí es cuando, ante un factor de stress, perdemos la unidad familiar y cada uno empieza a opinar y culpar al otro, pareciéndonos a esos torbellinos de dibujo animado de donde todos salimos despeinados, harapientos y con chichones!

Ramiro y Cata salieron a pié a ver qué podían hacer ( yo sospecho que escapaban del torbellino), yo me quedé cortando tomates y paltas ( no sospechen…me estaba escapando!) y Gusti consultaba con las personas que llegaban a ver si habían visto una tabla.

Hasta que se encontró con unas personas que sí habían visto la tabla, pero no,no la levantaron, generando una serie de improperios de la mitad de la familia, que ya estábamos reunidos nuevamente, mientras la otra mitad defendía el derecho de la persona a no haberla levantado; nos subimos a nuestro portentoso vehículo y salimos cuál cohete a la luna, rápido y cuesta arriba, a hacer 17 kms de vuelta hacia San Martín con la esperanza de que hubiera más gente honesta/ idiota( según a qué mitad de la familia le pregunten) que hubiera dejado la tabla donde estaba. Mientras, yo rebotaba como una pelota, con la ensalada a medio hacer en una mano y tratando de agarrarme con la otra! Pero nuestra esperanza quedó trunca al completar el Km 17…
Es increíble cómo la adrenalina te hace hacer kilómetros que parecen metros y cuando volvés, desilusionado y triste se te hacen  millas!!!
Terminamos comiendo a las 16.45, en Nonthué, la punta más alejada del lago Lácar; una ensalada mareada con unos churrascos con sabor amargo y con la certeza de que somos unos pelotudos!
Pero si algo nos caracteriza es hacer de tripa corazón, sacudirnos el malestar y recomponernos.

pero eso lo dejo para la segunda parte! Chaucito y prometo volver pronto!!

3 comentarios sobre “Pérdidas, perdidas y ganando experiencia…

  1. Hola Betty,

    Ya te estaba extrañando, sin saberlo sos parte de mi pasado y espero tus Post, anhelante. Hay veces que pienso, que ya es hora que tengas algo que contar y me permitas recordar ese pasado, tan querido, pero tan pasado cuando Hernán y Martín eran chicos y viajábamos en lo que llamábamos casa rodante, aunque reconozco que motorhome suena mucho más chic. Tenés una ferviente admiradora en Hamburgo, que espera con ansias tus nuevos Posts. Besotes desde el frío. Christa

    Von meinem iPad gesendet

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