Repitiendo ciclos – parte dos de las vacaciones

Con la panza llena y el corazón contento, arrancamos para la aduana argentina, que queda a sólo 5/6 kms del lugar donde almorzamos.

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No había ni un auto, por lo tanto llegamos a un edificio silencioso, con dos empleadas tomando mate y una actitud sacada del manual del empleado público,esa que le dió vida al personaje de Gasalla… Superado ese escollo, terminamos en el mostrador de la Afip, donde el empleado, de profundos y filosos ojos azules nos preguntó: Salieron a pasear en la mansión? Imagínense la cara de Gusti, que si bien es un contribuyente en regla, en ese lugar se siente con una lupa puesta en su billetera! Como nos dimos cuenta que había sido con intención de charlar, por el aburrimiento imperante, nos relajamos y terminamos hablando hasta de los precios de los departamentos en Bs. As para nuestros hijos estudiantes.
Cuando salimos hacia el motorhome, un gendarme nos recomienda que, al llevar un bote, no tenemos que olvidarnos de hacer el certificado de desinfección del mismo, sobretodo si no volvemos por esa aduana, ya que no en todos lados se encuentran las oficinas pertinentes para hacerlo y que, de no hacerlo, nos complicarían el reingreso a Argentina. Con eso es mente, y arrepentidos ya de haber llevado el bote, nos subimos a la ” mansión “. Pero, al momento de ponerlo en marcha, click, click, no arranca! Asique Gusti, a subir, a bajar, a golpear algo acá y algo allá hasta que arrancó!! No me pregunten cuál fue la falla, sólo sé que lo hizo unas veces más, pero no nos complicó el viaje.
La aduana chilena se encuentra a no más de dos kilómetros de ahí, por lo tanto llegamos rápido.

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Había muchos empleados dispuestos a trabajar y además un perro, que mientras hacíamos los trámites adentro, el can daba vueltas al vehículo dando toda la impresión que traíamos un cargamento ilegal de no quiero imaginarme qué !
Llegado el momento de inspeccionar el interior del vehículo, Cata y yo nos quedamos sentadas afuera, mientras Ramiro se subía al techo a mostrarle a un empleado nuestras pertenencias exteriores; Gusti se quedaba adentro mostrándole a otro empleado el interior; otro empleado pasaba unos espejos por debajo del chasis( perro exagerado!) y una empleada con guantes de goma nos revisaba la heladera confiscándonos los huevos y UNA COLITA DE CUADRIL ENVASADA AL VACÍO!!!
Yo sabía que no había que pasar fiambres, pero de los huevos nunca me acordé y como Gusti estaba convencido que carne envasada al vacío se podía, yo ni me preocupé. Resulta que no, que nuestra carne terminó en un tacho de basura chileno, mientras Gusti le decía a la empleada que por el otro paso fronterizo nos habían permitido pasar esa mercadería, escandalizando a la mujer, ya que si se sabía el nombre de esa persona podría ser despedida por mal cumplimiento de la función. Terminaron la revisión sin ninguna otra baja y sin encontrar absolutamente nada en el chasis, obvio!
La mansión amagó a portarse mal, pero arrancó enseguida. Entre molestos y divertidos por lo ocurrido, Gusti me pregunta si yo me acordaba de cuando pasamos la carne por el otro paso y yo le digo que no, que no habíamos llevado carne la vez anterior, pero lo dejé seguir hablando para que jugara con la cabeza de la empleada. La venganza es un plato que se come frío, pero qué buen sabor tiene!
Y allá salimos para la balsa, sin tabla ( la que perdimos en el capítulo anterior), sin huevos y sin carne pero con la frente alta ( y con los fiambres que yo había escondido en la heladera sin avisarle a nadie!) La viva y piola escondió el fiambre en vez de la carne! Sabor a sándwich tiene la venganza, buaaaa!!
Puerto Pirehueico, el lugar desde donde sale la balsa es hermoso! Con una hostería chiquita, un camping y algunas cabañas turísticas que no se ven a primera vista, rodeado de una montaña enorme de un lado y un lago sereno y de buena temperatura del otro, es para quedarse más de un día si uno va con el vehículo apropiado.

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Con luz que dan unos enormes paneles solares y bancos de batería ( dictado esto por Gusti, porque para mí era un generador) y con jardinero que le hace mantenimiento al lugar, es un paraíso pintoresco y silencioso ( siempre y cuando al jardinero no se le ocurra cortar el pasto, como justo nos tocó a nosotros). Por supuesto el más sociable de la familia, Gusti, se hizo amigo del jardinero y además de enterarse de que este señor había nacido en este precioso lugar y había trabajado en San Martín de los Andes, y que ahora vivía nuevamente con su señora en este lugar; también obtuvo el tan preciado recurso, agua, para llenar los tanques y lavar a su precioso O HACHE ( nombre oficial pero aburrido de la mansión, que además se escribe OH, pfff! No me gusta por ningún lado el nombre…).
Cenamos una picada con jamón y queso ARGENTINO y huevos caseros y paltas chilenas. Y nos fuimos a acostar en la placidez del silencio del campo.
Silencio que duró hasta que al gallo desubicado de la hostería se le ocurrió ponerse a cantar, como a las 5 de la mañana! Pero, con poco esfuerzo, seguimos durmiendo hasta las 8, para despertarnos rodeados de los autos madrugadores que tenían turno para cruzar la balsa junto con nosotros.

 

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Es linda la sensación de desayunar en pijama, mientras todo sigue avanzando. Y más linda es la sensación de cruzar el lago subido al techo, mientras la balsa avanza plácidamente sobre el lago angosto y largo. Es recomendable para la salud mental tener esta experiencia!

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Cuando llegamos al otro lado del lago, a Puerto Fuy, todo se volvió en cámara rápida. Salieron los autos, salimos nosotros, no había lugar donde parar y planificar, mirar a la derecha , a la izquierda, elegir el camino de la izquierda, subirse al asfalto en construcción, obedecer las órdenes de seguir del banderillero y cuando nos quisimos dar cuenta nos habíamos ido del pueblo sin darle ni siquiera una mirada!
Lo más interesante del lugar es el hotel contruído en un árbol, lleno de pasarelas colgantes, que por supuesto vimos en modo fast forward.
Toda la zona es preciosa y digna de ser visitada varias veces.

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Luego de hacer una parada en el primer mirador del lago Panguipulli (voy a tener que mejorar la forma de sacar las fotos, porque lo interesante del punto panorámico lo dejé afuera) y de charlar con una pareja argentina con su nieto, seguimos para la ciudad homónima con la esperanza de almorzar a la orilla de tan hermoso lago.
Llegar a las ciudades, y más si son desconocidas, con un vehículo de 10 metros de largo es un stress extra, para los ya estresados pasajeros de dicho vehículo, por lo tanto a la hora de pedir indicaciones, nadie quiere pedirlas por temor a que el chofer nos corte la cabeza por alguna falta de interpretación.
Luego de un intercambio poco amigable de palabras entre el chofer y sus pasajeros, fuimos Cata y yo las encargadas de bajarnos a la casa de información turística de Panguipulli.
Nos atendió una chica jovencita de pelo largo, con uñas más largas todavía que, mientras nos explicaba en su confuso uso de la lengua castellana, señalaba el mapa con tus talladas y llamativas uñas. Yo sólo escuchaba suban, uñas, doblen, uñas y algo más que ni siquiera registré, uñas. Con la esperanza de que Cata hubiera podido concentrarse más que yo, salimos a transmitir las indicaciones. Terminamos saliendo para Valdivia!!
Para acortar la historia vale decir que finalmente encontramos la playa que buscábamos, nos desilusionamos ( por el amontonamiento de gente, el lugar era lindo), almorzamos unas hamburguesas que parecían papel de calcar, cocinadas por Gusti , en la placita del lugar , mientras Cata le sacaba fotos desde adentro del motorhome.

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Volamos ( forma de decir, aunque a esta altura feliz hubiera estado) de ese lugar, para tratar de llegar a Lican Ray,que era nuestro objetivo del día.
Salimos por la misma ruta que entramos, pero en algún momento hubo que tomar una determinación sobre si derecha ó izquierda y todos me acusan a mí de ser la culpable, elegimos derecha y allá salimos, por el camino más largo, de ripio y con cortes por estar con trabajos de reforma, a Coñaripe, un pueblo rebalsado de gente, que salía de estar en el lago, con un día radiante.
Nuevamente hora de decisiones. Termas si, termas no. Termas sí. Paramos a comprar comida y el supermercado no dejaba entrar a la gente porque se les había cortado la luz. En una casa de comida nos sugirieron que no cambiáramos pesos ahí porque pagaban poco. Las termas estaban abiertas hasta las 19 ( y eran las 17.30 y estábamos a 20 kms). Por lo tanto termas no…
Seguimos camino, contentos de hacerlo temprano, ya que más tarde se hacían colas kilométricas para llegar a Lican Ray, debido a la cantidad de turistas del mes de Febrero.
A mitad de camino vimos unos puestos de venta de tortas al rescoldo, y por suerte paramos, porque cuando Ramiro mira para el asiento de conductor, ve que está todo mojado. Resultó que la manguera que está por ahí abajo, se había soltado con tanto traqueteo anterior y había comenzado a perder el líquido de la caja de no sé cuánto.
Asique mientras los pasajeros bajamos a comprar las tortas al rescoldo, que resultaron ser unos panes caseros pesados, ricos pero con algún resto crocante de rescoldo; el chofer se bajó a pedir ayuda.
Sólo Google es más resolutivo que Gusti. Desapareció por la larga recta que había por delante, sin que el resto nos diéramos cuenta, ya que estábamos muy entretenidos haciéndonos tostadas de pan de plomo, para aparecer a la hora, por lo menos, con una botella de líquido de freno y datos de camping cercanos.
Una vez arreglado el desperfecto, continuamos camino a paso de tortuga, porque ya se había formado la tan temida cola que iba hacia Lican Ray. Decidimos seguir hasta esa ciudad y no parar en ningún camping.
Llegamos al mismo tiempo que la noche, doblamos a la izquierda con tanta suerte que agarramos la calle principal. Vimos a un carabinero y a las apuradas le preguntamos dónde podíamos parar y la respuesta fue que ” debido a la circunstancia del porte de su vehículo” nos sugería salir de esa zona. Continuamos por esa calle hacia el fondo, con tanta suerte que terminamos en la cuadra más linda de la ciudad, a una cuadra del lago, rodeados de una tranquilidad inusitada. Bingo! Por fin una a favor!
Estacionamos, nivelamos ( dijo el mosquito) y nos fuimos a cenar al restaurante de la esquina, con buena comida, cantantes en vivo y unas limonadas para repetir.
Dormimos muy bien aunque en algún momento de la madrugada las sirenas sonaron bastante.
Gusti se levantó temprano porque le pareció escuchar que alguien decía que estábamos mal estacionados, pero fue una falsa alarma. Como consecuencia todos tuvimos que activar temprano.
Luego de desayunar, en la casilla, pero frente al restaurante de la noche anterior (por el tema del wifi, vió?) salimos por la misma calle por donde entramos pero llegando casi a la salida nos encontramos con la calle cortada por los carabineros y un poco más atrás de ellos un auto volcado. Por eso las sirenas! Tuvimos que dar la vuelta ( no es cosa fácil en nuestro caso) y volver por donde habíamos venido. Otra vez pedir indicaciones, otra vez el debate, otra vez errar el camino y otra vez discutir! A partir de ahora llamaremos a esto Ciclo 1. En síntesis, tomamos el camino hacia Coñaripe, el mismo que habíamos hecho el día anterior… Como yo no soy confiable, porque de tres indicaciones, le erro dos; me tomó como tres kilómetros que me creyeran que íbamos para el lado equivocado!
Dar la vuelta ( casi nos hace torta un bus de turismo), desandar los kilómetros, amigarnos entre todos y volver a la normalidad. Este será llamado Ciclo 2, obviamente.

Y allá salimos, hacia la tercera y última parte de nuestro viaje.

3 comentarios sobre “Repitiendo ciclos – parte dos de las vacaciones

  1. ¡¡Daniela…!!!!! NUNCA pero NUNCA dejes de escribir. ME ENCANTAAA todo !!!! Me río un montón y además todo es tan interesante. i Si pudiera te obligaría a escribir un libro… Ya desde el principio compraría tres ejemplares. Uno para mí, uno para tu mamá y uno para,,, no sé todavía… No es sólo que lo que escribís es tan divertido , sinó que tu forma tan graciosa de contar las cosas….FELICITACIONES, laaarga carrera de escritora y que nunca te abandone ese sentido narrativo tan gracioso, entretenido e interesante..!! Un enorme abrazo de una lectora muy SATISFECHA —!!

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