LA GLORIA, VERANO Y VUELTA -última parte de las vacaciones

Correctamente encaminados hacia Villarrica, íbamos descansados y relajados ya que era una mañana muy hermosa, con sol radiante, pronosticando un excelente día de calor; ideal para el comienzo del fin de semana. Esa zona está llena de árboles perfumados, jardines de pasto prolijo y verde, y hortensias del tamaño de elefantes. Pintoresco y entretenido es todo ese tramo. Pero a medida que nos acercábamos al volcán, el tránsito se hacía cada vez más lento ( dan ganas de poner una propaganda de laxante justo acá), hasta que prácticamente era más rápido avanzar caminando que sobre ruedas. La razón de tanta lentitud la encontramos cinco kilómetros después, justo en el cruce de la entrada a Villarrica con la ruta que seguía hacia el norte. Era un carabinero, que debido a la gran cantidad de vehículos, dirigía el movimiento que los semáforos no llegaban a coordinar.
Y ahí nos agarró la enoclofobia ! Ir a Pucón, lugar de turismo de todos los chilenos desde Santiago para abajo y lugar de fin de semana de las ciudades vecinas, un viernes de uno de los mejores días de la temporada!! Una locura!!! Recalculando, recalculando, recalculando, dijo nuestro GPS interior. Y así, sin deliberar demasiado de, por primera vez en el viaje, común y absoluto acuerdo, nos fuimos por la tangente rumbo a Temuco, lugar que igualmente teníamos pensado visitar.
A partir de allí el tránsito se agilizó y fue todavía más placentero hacer de turistas. Nos asaltaron algunas dudas cuando llegamos a la autopista 5 sur, porque estaba atestada de autos, pero decidimos ser positivos y no preocuparnos. E hicimos bien, porque, aunque Temuco es una gran ciudad, entrar y llegar a nuestro objetivo, el mall Portal de Temuco, fue lo más sincronizado y apasible que hicimos en todo el viaje.
Estacionamos nuestro gigante al costado del Mall, en una calle poco transitada, frente a un edificio de jardín tan prolijo, que si no fuera por el ogro del chofer, daban ganas de sacar las reposeras y tomar sol ahí mismo. Ni te digo de sacar la mesa y desdoblar el toldo! Pero no, somos gente ubicada y nos portamos muy civilizadamente.

image
Tan bien estacionados estábamos, que una de las entradas laterales del shopping nos quedaba a 10 mts de la puerta del OH ( recuerden que se pronuncia OHACHE, no como una exclamación…)
Si tuviera que ponerle un nombre a esa parte de las vacaciones sería LA GLORIA.
Sé que puedo dar un poco de pena por ser tan terrenal y consumista, pero para mí estar en un mall chileno es estar en LA GLORIA. No me malentiendan, no es el comprar lo que más me gusta, sino el ver, tocar, oler, revisar, probar, volver a ver y así hasta que los pies amenazan con partirse en dos y los talones gritan basta!
Hay tantas opciones y quedan siempre en la otra punta, que si me pusieran un podómetro, me asombraría de la cantidad de pasos que soy capaz de hacer sin darme cuenta.
Entrar por tiendas París , caminar mirando las vidrieras de ropa de chicos, ropa deportiva, ropa de mujer, lencerías, lugares que venden todo tipo de maquillaje y esmaltes, hasta llegar a la otra punta donde está tiendas París. Subir los tres pisos de esa tienda, volver caminando, cruzarse una librería gigante, otra tienda de mujer, y Skechers!! Entrar y ver todas las novedades de zapatillas. No tenía pensado comprarme un par, pero hay unas en color lila, violeta y morado todo mezclado que están divinas! Mejor salgo! Camino, camino y camino. Al fondo Casa Ideas. Tienen lo que quieras ( y no necesites) para la casa. Creo que podría comenzar a usar individuales. Un cortador de pizza con forma de bicicleta. Cucharitas medidoras de cerámica. Repasadores!! Siempre es bueno comprar repasadores. Sábanas de 144 hilos. Acolchados haciendo juego. Toallones enormes. Cortinas de baño bordadas. Todo para el comienzo de clases. Cinta scotch con diseños de colores. Imanes para la heladera. Llego a la caja. Comienzo a sumar todo lo que cargué. Me agarra un segundo de realidad. Abandono el carro y salgo. Cordura, caramba!!
Me voy al supermercado , allá no hay tantas tentaciones. Termino comprando moldes para galletitas, pinturas al óleo para escolares y cintas washi tape. Ilusa!!
Cuando estoy por salir me encuentro con el resto de la familia. Volvemos a entrar y compramos delicatessen del tipo queso brie, pan de centeno alemán, frutos de mar, granadas, cervezas extranjeras y nacionales. Por fin cumplir el sueño: dormir en Chile y comer rico! Perdón hermanos chilenos, pero los restaurantes no le hacen justicia a la excelente materia prima con la que cuentan.
Cenar y jugar a la generala. Juego oficial de las vacaciones en OH. Acostarnos y tener acceso a Wifi, gracias a la antena precursora y moderna que compró Gusti en EEUU, que te amplía la señal de las señales disponibles. Y como estamos tan cerca del Mall, de allí nos colgamos cuál ternero a la teta.
Dormir como inocentes y despertar a un hermoso, caluroso y nuevo día.
Hoy nos toca pasear por el centro de la ciudad, no porque sea más bello que el lugar donde estamos, sino porque tiene más variedades de negocios.
Nos dividimos, pero antes acordamos punto y horario de reunión. Tiendas París a las 13.30hs. Falabella es mi objetivo y termino encontrándome con Cata. Seguimos juntas y las horas se hacen minutos. Volver al punto de reunión. Almorzar en un restaurante que casi me hace pedir disculpas por mi comentario anterior. Comemos muy bien. Casi morimos congelados por el aire acondicionado pero logramos que la señora que nos atiende lo apague. Es muy buena en su labor y nos sentimos muy bien atendidos. Si me acordara el nombre del lugar lo recomendaría! Está en la galería que accede a tiendas Corona, hasta ahí llega mi referencia.
Gusti se da por vencido y vuelve a ver a su bebé gigante. Nosotros seguimos con ganas de seguir recorriendo. Tiendas Corona, Hites, otra que no me acuerdo y vuelta a Falabella. Ramiro sigue su búsqueda de ropa anual y Cata y yo nos tomamos un taxi y nos volvemos. Dato de color: los taxi son taxi/ colectivos, hacen un recorrido fijo y suben a todos los que los paren mientras haya lugar. Asique viajamos con una chica que se bajó primero y luego nos bajamos nosotras.
Cenamos exquisiteces y jugamos a la generala. Cata estaba jugando con bastante desencanto porque no había ganado nunca en estas vacaciones. Hasta que cerca de finalizar el juego, le toca tirar y hace la más perfecta de las generalas servidas. No sólo salieron todos los números iguales, sino que todas las caras salieron iguales.

image

Los gritos se debían escuchar el edificio vecino! Quedamos asombrados, encantados y con la firme sensación de que el abuelo Hernán, fanático jugador de generala, estaba por ahí!
Dormimos como osos, desayunamos, hicimos fiaca, terminamos las últimas compras, almorzamos en el shopping y tipo 15 nos despedimos de tan buen lugar de ocio y placer.
Para salir, pan comido, salir por la avenida, encontrar la otra avenida, cruzarla porque no se pude entrar directo, ir paralelo a la avenida y volver a transitar la avenida. Bueno, ese último paso no lo cumplimos. La calle por la que íbamos comenzó a hacer una curva a la izquierda alejándonos cada vez más de la avenida que salía. Curva y alejarse, calles más angostas, mercado de las vías, calles con pozos, volcán a lo lejos, ciclo 1 en acción, silencio ominoso y por fin un cartel! Salida a Autopista norte y sur – Santiago 800 kms. No subimos, pero Cata y yo decimos que no es el camino, hacemos dudar al chofer, hay una posibilidad de dar vuelta, la aprovechamos, volvemos sobre nuestros pasos y… terminamos nuevamente en el cruce de las dos avenidas! Cien años de soledad un poroto! Ciclo 1, ciclo 1!
Estamos sobre la avenida a la que no habíamos subido antes, asique vamos bien. Reconocemos lugares de cuando entramos y así confirmamos que vamos bien. Por fin, luego de una hora exacta de salir, ciclo 2 y hacia afuera!
Desandamos el camino recorrido hace tres días y nos felicitamos porque fue una buena elección. Para Pucón no va tanta gente pero la fila que vuelve a Temuco es infernal. Bien por nosotros!
Llegamos a Villarrica y desembocamos en la costanera. Como es otro caluroso y despejado día, además de ser domingo, el lugar estalla de gente. Y de autos. Hay que sacarse el sombrero con Gusti, porque jamás pierde la seguridad de manejar semejante mole en espacios reducidos. Serenamente pasamos por la costanera con su lago desbordando de gente y seguimos viaje hacia Pucón por un camino parecido al que va a Llao Llao, no sólo por su paisaje sino por su falta de banquinas anchas. Es hermoso pero muy transitado y con autos estacionados al costado, ya que aprovechan las distintas entradas al lago. Pasamos frente a una casa de té que ofrecía kuchen (torta) de chocolate y nos llama la atención lo bien que huele. Seguimos transitando y pasados los minutos el olor persiste. Sospechamos que no es el kuchen. Y tenemos razón. Cata abre la puerta del aparador y se encuentra con un paquete de Nesquik desparramado entero! Y el polvillo cubre hasta la mesa. Paciencia! La prioridad es llegar. Y 10 minutos después así lo hacemos. Cuando tomamos el desvío, el auto que venía atrás nuestro, el primero de una fila bastante larga nos grita: Argentino co€&@ de tu madre, vuélvete a tu país!!! Enojadísimo porque jamás nos pudo pasar y lo trajimos cumpliendo a rajatabla el límite de velocidad!!! Parece que nos vamos a tener que acostumbrar a que el gigante no le cae simpático a todo el mundo…
Paramos en uno de los muchos de puestos de flores hechas de madera. La señora es tan simpática, y nos deja estacionar al elefante blanco, mientras Gusti se acerca a un centro de información turística, que por supuesto está cerrado; que le compro un ramo de flores, para el disgusto de Cata, que las considera feas. Cómo explicarle que a veces ese gesto es mejor que miles de gracias?
El camping La Poza se encuentra a pocas cuadras de allí por una calle angostísima, que da al amarradero, embarcadero o como se diga. Averiguamos precio, aunque es un poco caro nos cierra. Entramos, maniobramos y estacionamos. Me imaginaba un lugar con pasto, para por fin bajar la mesa y las sillas. No, es ripio y tenemos una casilla a menos de un metro. Ramiro y Gusti se bajan y Ramiro, con su fina nariz ( debe haber sido perro de caza en una vida anterior) huele a cloaca. Corremos la casilla un lugar. Ramiro insiste que sigue el olor. Pide que Gusti baje. Gusti le cree y no quiere bajar. El hijo insiste. Ciclo 1! Toma de decisiones! Camping caro, ripio, vecinos a menos de un metro y olor a m..! Chau! Nos vamos!
Rogar que nadie transite la calle angosta, tenemos suerte. Preguntamos a un trapito si hay otro camping, pero lo interrumpe un señor de buen aspecto y mejor dicción, que nos dice que podemos estacionar en cualquier lado, que siempre estacionan motorhomes y que no hay problema. Aliviados, estacionamos frente al naútico, con una vista espectacular. Pero Gusti sale a pie a buscar algún lugar y lo consigue. Un estacionamiento a una cuadra, que nos cobran la cuarta parte, que está cercado, que nos dan agua y además nos ofrecen sacar las sillas y la mesa si nos place. Y lo mejor de todo , tiene una vista privilegiada.

image
Nos instalamos justo para ver la puesta de sol. Un lujo que no hay que perderse. Se me acaba la variedad de palabras para describirla. Breathtaking! O extremadamente hermosa!

image
Y justo cuando cae el sol, comienza un spray de agua de abajo hacia arriba, que hace una cortina reflectante, donde un láser comienza a hacer dibujos y comienza la música. Es auspiciado por Coca Cola. Un tema, propaganda con la música pegadiza, otro tema, otra vez la música pegadiza y así hasta que te querés cortar las orejas y tirársela a los perros!
Para matar dos pájaros de un tiro, nos vamos con Cata al barcito coqueto con terraza. Una para tapar la música pegadiza de esa marca que no volveré a mencionar a no ser que me pague y la otra para hacernos de la clave de wifi, tan preciada y necesaria para nuestra comunicación. Nos pedimos una cerveza y un agua. Nos la tomamos rápido, total ya tenemos lo importante. Y además tenemos que salir a comer, porque nos salteamos la merienda y es tarde. Detalle: Yo tomé agua y Cata la cerveza.
Tardamos tanto en salir a comer, que Cata ya largaba olor a cerveza por los poros, para impresión del padre, que no podía creer que la irresponsable madre le diera alcohol a la nena.
Terminamos comiendo en un lugar que estaba lleno de gente con la suposición de que si hay tanta gente es porque es bueno. Eso debe servir para las parrilladas de las rutas que se llenan de camiones, no para ciudades turísticas. Comimos por turnos, cuando llegaba la comida, que por supuesto le trajeron último a Gusti, que, mientras nosotros comíamos, se tomaba una cerveza tibia, porque jamás logró que el mozo le trajera hielo. El hielo llegó cuando se había terminado la cerveza, junto con el churrasco hervido, a las 00hs.
Contentos por estar alimentados, estacionados y en una hermosa ciudad, nos vamos a dormir con la placidez del objetivo cumplido.
Otro día fenomenal. Nos ponemos malla y salimos para el lago. Donde estamos nosotros es para botes, no para personas, asique tenemos que caminar varias cuadras al rayo del sol, para llegar.
La playa es muy linda, el lago tiene una temperatura muy agradable ( comparada con el Nahuel Huapi, por lo menos) y las piedritas negras hacen que el calor quede atrapado en los pies, que por ahora es placentero y no quema. Ahhhhhh!!! Esta etapa definitivamente se llama VERANO! Verano que tardaste en llegar, verano que me gustás tanto, verano que hacés latir mi corazón, veranooooo!!

image
Me siento tan plena, liviana y joven, que me prendo a subirme a los juegos inflables metidos adentro del agua, con Cata y Ramiro. Gusti prefiere mirar desde la costa.

image
Pagamos, nos ponemos los chalecos y salimos. Los chicos se suben fácilmente, como debe ser. Yo, por otra parte, me encuentro con el primer escollo: subir… Entre mi prominente figura y el chaleco, parezco Humpty Dumpty en la muralla, tratando de subirla. Cata se compadece y me arrastra, poco decorosamente, del chaleco, hacia arriba. Gracias Cata! Ella sigue su camino y yo me encuentro con el segundo escollo. Una curva con peralte hacia el agua. Cuando la encaro, agradeciendo que estaba seco, el empleado se da cuenta y le tira un baldazo de agua, mojando el plástico. No me amedrento y lo encaro en cuatro patas. Resbalo como chorizo en fuente de loza y caigo, sin donaire ni estilo, al agua. Pero mi orgullo y el torrente de adrenalina me sostienen , salteo todos los pasos y voy directo al tobogán. Esta vez me iza, cuál boya de plomo, un buenmozo de rastas, que espero esos músculos no hayan sido en vano y le hayan protegido la espalda. Subo los escalones del tobogán con más orgullo que fuerza y llego arriba del todo. Upa! Es más alto de lo que pensaba. Pero tanto los amenacé que si no me podía tirar del tobogán no les iba a pagar, que no me puedo acobardar ahora. Y allá salgo cuál bola, en malla flúo y con chaleco amarillo hacia los confines del lago, gritando como Tarzán. Qué buena sensación, mezcla de miedo, vértigo y determinación. Lo logré! Y el recuerdo me tendrá que acompañar el resto de mis días porque no vuelvo a repetir la hazaña ni aunque me pague Red Bull.
Después de eso, seguimos caminando hasta el fondo, donde hay alquiler de motos de agua, de flyboard y también salidas en parapente. Los chicos se entusiasman y planean hacerlo pero a la tarde.
Volvemos, almorzamos y mientras los chicos se van a hacer parapente, los grandes nos dormimos una importante y reparadora siesta. Pero me levanto con tortícolis que me acompañará el resto del viaje. Habrá sido la mala posición para dormir o mi periplo de la mañana? Prefiero echarle la culpa a la almohada. Vuelven los chicos y sólo Ramiro hizo parapente. Cata prefiere hacerlo al día siguiente lo más tarde posible para ver la puesta de sol desde el aire. Caminata, curiosear negocios, supermercado, puesta de sol, música fuerte para no escuchar la música exterior de propaganda , picada, enojo mío porque deciden comer panqueques y yo ya estoy satisfecha pensando que la picada era la cena, generala y a dormir.
El día siguiente Ramiro, Cata y yo lo dedicamos completamente a hacer playa y meternos al lago. Hermoso! Gusti en cambio se dedica a buscar la entidad apropiada para hacer la certificación del bote que nos van a pedir en la aduana, cosa que no consigue; almuerza, duerme la siesta y sale en nuestra búsqueda como a las 16hs. Una hora después nos llama que no nos encuentra por ningún lado! Es que hay tanta gente que parece un hormiguero. Mientras tanto, comienzan a llegar nubes negras, cargadas de truenos, que para cuando Gusti nos encuentra, comienzan a largar también rayos, a lo lejos, que nos brindan un espectáculo único. Es muy divertido escuchar a toda la gente decir oh! Ah! Uh! Cada vez que vemos un rayo o un relámpago. Pero, por supuesto, la lluvia llega con una gotas enormes y nos tenemos que ir en gran multitud. Afuera quedó la posibilidad de Cata de hacer parapente. Cocodrilo que se duerme es cartera, dicen en mi barrio.
Cómo toda lluvia de verano, dura muy poco. Con Gusti salimos a caminar y terminamos descubriendo un supermercado gigante y moderno. Compramos cosas para el viaje de vuelta, tantas cosas que no podemos cargarlas y tenemos que encontrar un taxi. Nos mojamos, esperamos, nos mojamos hasta que conseguimos parar un taxi que nos lleva hasta la mansión. Se despeja justo para poder apreciar el último atardecer de nuestra visita.

image

Es tan o más mágico que el de los días anteriores. Y Cata se saca la que es para mí la mejor foto de las vacaciones. Y no sé por qué la foto sale tan chica!!!

image
Decidimos ir a comer panqueques a ese local cálido y lindo, donde ayer se encargaron la comida los dos traidores masculinos.
Nos atiende una chica con cara adusta y actitud guerrera. O no le gustamos los argentinos o escuchó a Gusti decir que con esa actitud no se la clava ni Dios…La cuestión es que tuvimos que aguantarle una actitud pasiva agresiva durante toda la comida que nos quitó las ganas de dejarle propina. Pero la muy astuta, al momento de traernos la cuenta, nos dice el valor de lo que debíamos, sin traernos la boleta. Le pagamos y cuando vamos a pedirle la boleta, nos la da a desgano. Y, oh sorpresa, cuando vemos el número es otro y nos había incluido la propina de prepo! Zorra, zorrita!!
Nos vamos o nos quejamos? A mi me incomoda la confrontación y nos vamos. Pero quedamos molestos. Jugamos a la generala, pero seguimos molestos. Finalmente Gusti y Cata van a hablar con el encargado. No para que le devuelvan nada, sino para que sepan la actitud casi ofensiva de la empleada ( que había comenzado antes del comentario murmurado por lo bajo del patriarca familiar). El encargado fue muy amable, pero cuando están comenzando la charla interviene la zorra zorrita, se pone irrespetuosa y el encargado termina devolviéndole el valor de la propina a los míos. Cuando lo cuento me siento rata, pero zorra zorrita no se merecía ni un peso!
Nos despertamos tarde y luego de parar a comer un pollo al spiedo, comprado en el supermercado gigante, nos despedimos de tan bella ciudad con ganas de volver fuera de temporada para poder apreciar más tranquilos todo lo que le brinda al turista.
La próxima etapa se llama VUELTA, sin más. Elegimos volver por paso Tromen, que ahora se llama Mamuil Malal. Lo llamativo que tiene este paso es que el camino de salida desde Pucón es bastante plano y suave en un gran trecho, pero cuando comienza a subir, sube en forma constante y empinada.
En una de esas curvas vimos un auto aplastado por un camión que nos dejó bastante impresionados y tristes porque había un almohadón rosa en uno de los asientos, dejándonos con la certeza de que por lo menos una nena, había en ese auto.
La aduana chilena la pasamos sin problema y la argentina también. Tanto preocuparnos por los certificados y las revisaciones, no nos pidieron uno y no hicieron la otra. Podríamos haber cruzado con un mamut y dos infantes chilenos. O por lo menos con un televisor de 55 pulgadas. Avisen antes que no nos van a revisar, che!
El camino hasta Junín es pintoresco en su propio estilo, más seco que la región chilena, pero con araucarias de todos los tamaños y el volcán Lanín en todo su esplendor.

Entrando a la ciudad, en el primer semáforo, hay un hombre, porque de chico ya no le queda nada, haciendo malabares. Es bastante malo y no le tiramos un peso. Al pasar en frente nos grita: Guardalo para el queesooo!! Yo no entendí, pero Ramiro lo interpretó enseguida! Nos trató de ratas!! Asique parece que somos roedores, nomás!
Llegamos a Junín para encontrarnos con mensajes preocupados de nuestros amigos ya que justo ese día habían cambiado el alerta del volcán de amarillo a anaranjado porque habían registrado algunos movimientos de más en su actividad.
Cenamos riquísimo en un restaurante conocido por Gusti, que durante años, en su labor como visitador médico, visitó una vez al mes por lo menos.
Dormimos en una estación de servicio con más ruido de lo esperado y al día siguiente, con un día ventoso y nublado, salimos para nuestro Bariloche querido.
Pueblo nuestro que como siempre nos recibió lloviendo, clima ideal para bajar los petates y dejar todo sucio el piso de la casa. Pero qué más simbólico que eso para marcar el fin de las vacaciones y el comienzo de los días comunes, donde si lo más grave es eso, bienvenido sea!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s