Feliz cumple, Pá!

Querido papá, hoy es tu cumpleaños y quiero honrar tu memoria con todos los recuerdos que llegan a mi mente alimentados por mi corazón que te extraña cada día desde el 23 de Febrero de 2015.
LO QUE SÉ DE VOS: Naciste en Charata, Chaco el 29 de Mayo de 1941. Eras el sexto hijo, eso contando a tu primer hermano que falleció chiquito o en la panza, no me acuerdo.
Tuviste una infancia entretenida mezclada con aventuras en la laguna de San Vicente , travesuras compartidas con tus hermanos Jorge y Gerardo, por ser los más cercanos a tu edad y correctivos aplicados con mano dura de parte de tu mamá, pero que ,según lo que contabas ,eran bastante merecidos. No pasaste hambre pero tampoco conociste lujos.
A los 14 años se te declara asma y a partir de ese momento te recibís de grande y te vas a recorrer la Patagonia con ese padre errante, bohemio, pintor y con intereses variados que te tocó en suerte.
Sé que disfrutaste vivir en Jacobacci, que te gustaba hacer deporte, que tenías buenos amigos, que practicabas boxeo y te interesaba el folclore. Que tocaste el bombo y que tu cuenta pendiente era tocar la guitarra. Que debés haber sido perseguido por varias turcas del lugar porque las fotos de esa época muestran que eras re fachero.
A los 20 o 21 años aterrizás en Bolsón y es ahí donde el destino te cruza con mamá. Quisiera contar que le robaste el corazón y la desmayaste de amor, pero siempre fueron tan discretos con su romance, que no lo sé.
Fuiste padre a los 22, a los 27 y finalmente a los 32.
Con el trabajo te conectaste desde la obligación. Te cortaron las piernas cuando, por la venta de la compañía para la cuál trabajabas se vende y te dejan sin trabajo. Eras un excelente empleado, eso me lo heredaste, y un mal trabajador independiente, eso también me lo heredaste.
Nunca bajaste los brazos y le pusiste garra a todo para proveernos de las necesidades básicas y hasta de algunos lujos.
Siempre disfrutaste bailar, ser el centro de una reunión y hacer los asados más ricos que jamás haya comido.
Tu segundo nombre podría haber sido Dormilón, porque tu siesta era sagrada y si podías, los Domingos le dedicabas varias horas.
Te costaba expresarnos tu amor con palabras, pero con actitudes lo demostrabas todo. Te preocupabas sobremanera si nos enfermábamos, eras capaz de venir a cualquier hora para ayudarnos, acompañarnos o hacernos apoyo moral.
Disfrutaste mucho tus años de jubilado. Sé que hubieras querido tener un mejor pasar económico y tu felicidad más grande hubiera sido tener un auto 0 km. Pero nunca te quejaste.
Tus mates eran los más calientes del mundo, había que tomarlos con cuidado, pero eran infaltables todos los días después de la siesta.
Cortaste el pasto hasta tus últimos días. Al principio lo cortabas en un día, con tu atuendo especial para eso. Al final lo cortabas en tres días.
Fuiste un abuelo joven y muy presente, aunque eso no quiere decir que fueras divertido o demasiado cariñoso. Te costó ser un abuelo permisivo, aunque no te culpo porque no te dimos tregua y te llevamos a los chicos mañana, tarde y noche , siempre, a cualquier hora y a veces por más de un día. No respetamos tus siestas y las pelotas en el techo eran sus veladas venganzas. Pero llegaste al corazón de cada uno de esos nietos hasta lo más profundo; siendo genuino y encontrando, con el tiempo, intereses comunes, como una buena película infantil , alguna serie de televisión, el gusto por jugar a la generala y en verano al croquet.
LO QUE VIVÍ CON VOS: me acuerdo cuando trabajabas en la oficina, me encantaba tu trabajo, lleno de papeles y números, de calculadoras, lápices negros y un sacapuntas enormes que te gastaba el lápiz en dos vuetas. Me encantaba cuando hablabas por radio con las otras estancias. Me parecías tan importante!
Sufría cuando me llevabas al colegio escuchando fútbol, sigo odiando escuchar relatos de fútbol por radio. Pero me encantaba cómo manejabas. Ibas súper rápido. Eras un crack manejando en ripio. Te admiraba por tus conocimientos de mecánica. Me parecía que no había nada que no pudieras arreglar.
Te gustaba jugar bruto y a mí me encantaba. Las tomas de karate eran temibles, pero nos dejabas sacar lo bruto a nosotros también. No te gustaba perder asique casi siempre la lucha terminaba cuando mamá te decía: Hernáaaaaan!! con un tono de paciente advertencia.
Tuviste la generosidad de llevarnos a esquiar y esperarnos sentado en el auto durante HORAS mientras Marina y yo hacíamos toda clase de locuras en la base del Cerro.
Después te animaste a comprarte tu equipo y mientras nosotras nos íbamos a la parte superior de la montaña, vos hacías lo que Gusti odiaba como instructor…quedarte escuchando alguna clase grupal cercana y hacer lo que les indicaban a ellos. Y supongo que te divertías bastante!
Eras tan pistero, que el caño de escape del auto hacía un ruido infernal, tanto,que cuando nos ibas a buscar al colegio, yo alcanzaba a subir al primer piso, buscar mis cosas y salir a esperarte con todo listo antes de que llegaras! Era una alegría tan grande escuchar ese ruido que se acercaba a toda máquina a rescatarme del sufrimiento de estar pupila de lunes a viernes…
Tuviste una época, cuando ya vivían en Bariloche, que te gustaba ir al Casino. Como a mí me daba miedo que te hicieras jugador compulsivo, hicimos un trato: yo te acompañaba, poníamos un monto a jugar. Si lo perdías no podías volver a jugar hasta que pasara un mes. Si ganabas, la semana siguiente podíamos volver. Nos divertíamos un montón y hasta pude ver a Gabriel Corrado en vivo y en directo jugando a la ruleta. No me acuerdo cuánto duró esa racha pero no lo suficiente para hacerte adicto.
Fuimos de vacaciones, siempre en auto, a Buenos Aires o a Las Grutas. La última vez que fui tu pasajera de viajes largos estaba embarazada de poquito tiempo y me acuerdo que te decía que al feto le habían crecido manos para poder agarrarse fuerte por lo rápido que íbamos. Eso hacía que bajaras la velocidad. Para cuando llegamos a Las Grutas, Ramiro debe haber estado con un stress fetal tan grande, que le dura hasta ahora!
Con hambre eras de temer, tu mal humor contagiaba al resto y no sé si me daban ganas de alimentarte o pegarte. Como siempre fui respetuosa trataba de tener siempre algo listo apenas llegaras para no tener que aguantarte. Después de comer eras un seda y el más divertido del pueblo, otra vez!
Cuando los iba a visitar a la tarde, siempre te ponías contento de verme y creo que las mejores charlas las tuvimos alrededor de un mate. Te ponías tan contento cuando coincidíamos los cinco solos alrededor de la mesa que me daba risa y te hacía acordar que existían los yernos y nietos. Dije yernos y no nuera, porque con Cotty tenías un vínculo especial. Eran muy compinches y disfrutaban mutuamente de su compañía.
Cuando cumpliste 70 te regalamos entre todos una guitarra y practicaste durante un año seguido para adquirir destreza con las cuerdas. Y lo lograste.
Si volaba una basurita, seguro te entraba en los ojos. Era clásico verte con los ojos rojos por algún ataque del viento. Ni hablar cuando hacías asado y todo el humo se concentraba en tus pupilas. Ya no sabía si me daba pena o risa, porque parecía de historieta.
En chiste decías que si morías en Bariloche querías que te llevaran a Chaco y que si morías en Chaco querías que te trajeran a Bariloche, por joder nomás!
Como eras el más difícil de complacer de los cuatro mayores (contando a mis suegros), siempre temí que fueras el último en irte y nos dieras trabajo hasta el final, pero fiel a tu estilo juguetón te fuiste y nos dejaste impactados, asombrados y muy tristes.
LO QUE ADMIRO DE VOS: fuiste un padre presente, activo y preocupado de nuestro bienestar. Supiste sacar lo mejor con las escasas herramientas afectivas que te brindaron. Hiciste de nuestra niñez un lugar seguro. Te preocupaste de mejorar como esposo, como padre , como suegro y como abuelo. Eso vale más que si te hubiera salido naturalmente.
Te preocupaste por aprender a tocar la guitarra y a los 71 años lograste darnos un concierto que tengo grabado en la memoria con orgullo.
Fuiste fuerte hasta el final, no te quejaste nunca y nos cuidaste como un león.
LO QUE EXTRAÑO DE VOS: tu voz ( trato de acordármela y no puedo), tus asados, tus ojos rojos, tus enormes suspiros/ gruñidos cuando llevabas la bandeja caliente a la mesa, tus mates calientes, tu saludo: hola hijitus!, o el saludo a tus nietos: hola nietito! Hola nietita!
Extraño tus estentóreos estornudos, tu predisposición al chiste rápido, tu humor negro, tus imitaciones a gangosos ( políticamente incorrecto pero muy gracioso!!), tu risa mirando a Benny Hill que pensaba que te iba a matar de un paro cardíaco, tu risa mirando The Big Bang Theory.
Extraño llegar a tu casa y verte sentado en el sillón mirando el noticiero de Canal 6 y sobre todas las cosas extraño que te levantes de la siesta y me digas: Hola hijitus! Tomamos unos mates?
MI DESPEDIDA: Cuando digo gracias a la vida que me ha dado tanto, también me dió la intuición de saber ( aunque no racionalmente) que algo te pasaba, que esos ojos rodeados de una aureola extraña algo señalaban y durante el último tiempo, cada vez que me iba te daba un abrazote fuerte y te sentía más chiquito. Pero pude abrazarte mucho y despedirme de a poco, aún sin saber que eso era lo estaba haciendo.
Y te veo, vestido con tu remera celeste y tu pantalón azul, con el mate en la mano, diciéndome chau desde el portón de tu casa…Te quiero,pá! Hasta que volvamos a vernos!

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