Aprendizajes

Algunos años pueden describirse con una sola palabra. Este año 2017 se puede llamar APRENDIZAJES.
En Enero y Febrero tuve que aprender a que mi felicidad no dependiera del clima. Los días lindos se hicieron desear y mi reacción natural es estar enojada con el viento, el frío y la lluvia. Desubicadas presencias que deberían reservarse para otoño, invierno y algo en primavera…Como verán, me sigo enojando, pero no me siento infeliz!
En Marzo tuve que aprender a ser madre desde otro ángulo o desde otra ciudad, mejor dicho.
Cata, mi retoño menor, se fue a estudiar a Buenos Aires y eso puso fin a mi maternidad full time. Aunque los chicos vienen en las vacaciones y nosotros vamos a verlos, son más los meses que realizo la actividad materna vía Whatsapp que en persona. Eso me deja mucho tiempo libre que, a veces sé cómo llenar y otras veces acudo a Netflix en busca de ayuda. Prueba de ello es Heartland, una serie mezcla de Modern Family con la familia Ingalls, pero con muchos caballos, que vi 10 temporadas y media ( cada capítulo es de 45 minutos) en dos meses. Mi record fueron 9 capítulos en un día! El que no reconozca orgullo en esa oración, no sabe nada de series y adicciones. Eso debo imputárselo a los meses de Octubre y Noviembre.
También en Marzo y acompañada por Marina, mi amiga hermana, aprendimos a hacer huevos de Pascua.
Nos juntamos en mi casa, compramos kilos de chocolate negro y blanco, moldes, caramelos, lentejas de chocolate y nos largamos.
Los primeros nos salieron opacos y se ablandaban enseguida, los segundos nos salieron un poco más brillantes pero todavía blandos al tacto. Ahí decidimos que era conveniente darle bolilla a Osvaldo Gross, en su libro llamado justamente CHOCOLATE, y comenzamos a templar el chocolate. Como no teníamos termómetro, lo hicimos basadas en la temperatura de nuestro cuerpo.
La forma de templar un chocolate, debido a que tiene cristales que se arman o desarman dependiendo de la temperatura es, según Osvaldo, mi amigo pastelero y chocolatero: fusionar el chocolate a 45 *C , descenderle la temperatura revolviendo o agregando más chocolate hasta 28 *C y luego remontar su temperatura hasta los 32 *C.
Por lo tanto calentábamos el chocolate hasta que casi nos queme la mano, pero que no nos ampolle; luego lo revolvíamos hasta sentirlo frío y luego le levantábamos la temperatura hasta sentirlo a la temperatura corporal. Ahí lo volcábamos al molde y colorín colorado, tenemos un huevo templado! Esa es la forma para lograr que un chocolate haga Crac! Cuando se quiebra.

Nótese que los primeros (aparte de estar deformados por la foto) están más opacos que los segundos, que fueron templados obedientemente…
Si bien no logramos que fueran homogéneamente brillantes (le echamos la culpa a los moldes), sí logramos que hagan ruido al quebrarse y logramos hacer felices a Lolo y Franco acá y a Ramiro y Cata en Bs. As.
Abril trajo otro aprendizaje repostero. Nos fuimos a Buenos Aires a festejar el cumple número 18 de Cata. Llegamos dos días antes , en los cuáles me dediqué a hacer los bizcochuelos para hacerle una torta alta con esta idea en mente.

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Fui a comprar todos los elementos y me dispuse a hacer buttercream, que es una mezcla de queso tipo philadelphia con manteca y azúcar impalpable. Aunque hice doble ración, le erré en el cálculo porque cada rosa lleva más crema de lo que supuse, por lo tanto tuve que tomar la decisión de agregar colores, cosa que no me puso de buen humor. Pero lo peor fue que el clima, húmedo y caluroso, me jugó una mala pasada y mientras hacía una rosa, la de al lado se derretía y deslizaba para abajo cúal helado bajo el sol! Asique no me alcanzaban las manos para decorar, sostener y sacarme el pelo húmedo de la cara, mientras el tiempo corría y los invitados estaban por llegar! Todo esto acompañada de mi mamá que se moría de pena por mi aspecto y el de la torta; un marido opinador ( Rivero! Te dije que no te metieras en tanto trabajo! Hubiéramos encargado una torta y listo! Estás segura que así se hace esa crema? No te habrás olvidado algún ingrediente? Grrrr! Grrrr!) un hijo inteligente como para salirse del camino y la cumpleañera que me decía: dejalo así nomás, no te preocupes! Se la van a comer igual!!
Finalmente, con un poco de heladera y buenas energías, pudimos llevar la torta a la mesa, soplar rápido las velitas y cortar la torta más rápido todavía. Tan rápido que no le sacamos una mísera foto!! Asique van a tener que hacer uso de su imaginación y visualizar una torta parecida a la anterior, pero medio chueca, más brillante ( de humedad) y con la parte superior en color beige… Prueba superada y aprendizaje: Las recetas reposteras cuentan con un ingrediente extra a tener en cuenta: el p@& clima del o#$!!
Llegamos a casa en Mayo, directo para festejar el cumple 5.0 de Marce, mi amiga de Cipolletti que vivió muchos años en Bariloche y que ahora vive en Bahía Blanca. Como la vida da revanchas, me encargué de hacerle la torta y esta vez, en mi casa, con el clima que conozco y los cálculos adecuados, la torta salió como la pensé! Iupiiiiii!!!

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También en Mayo hubiera sido el cumple de mi papá, y con eso aprendí que se puede convivir con el dolor. No quiero ser repetitiva, no soy a la única que se le murió un padre, no quiero traer este tema siempre a la mente de los demás, pero hay fechas que el dolor renace y hay muchos otros momentos en que el dolor se atenúa. Sepan, aquellos que tienen la gracia de no convivir con el dolor de la pérdida de un ser querido, que aunque en el primer momento crees que no te vas a poder levantar, el tiempo, el bendito tiempo, todo lo hace soportable. Tengan paciencia y fe, se los digo yo que de paciencia soy corta y de fe, inconstante.
En Mayo también, hice un aprendizaje alimentario. Aprendí que puedo dejar de ser adicta a las harinas y los azúcares. Con la guía del libro LOS MITOS ME TIENEN GORD@ y ENFERM@, del autor chileno Pedro Grez, pude aprender a comer distinto y no sentirme desgraciada en el proceso. Los análisis que me hice en Agosto corroboraron que ese tipo de alimentación mejoró mis resultados con respecto a los niveles de insulina en sangre y las enzimas hepáticas.
Aprendí a hacer leche de almendras, leche de coco, harina de almendras, harina de coco y a cocinar cosas dulces con Xilitol, un azúcar de alcohol , que aunque tiene calorías, no eleva los niveles de insulina en sangre, ideal para los prediabéticos o diabéticos. La única contraindicación es no abusar de la cantidad porque se convierte en laxante.
Gusti aprendió a no hacer pisco con Xilitol de la peor manera. Se pasó de la medida de Xilitol y ahora no puede verlo sin querer correr al baño… Jijiji!
Por supuesto, mientras escribo estas líneas, me estoy comiendo un rico pan dulce hecho de harina blanca y azúcar refinada…Algún día aprenderé a ser constante en mis elecciones saludables…
Llegó Junio y con él mi cumpleaños…No aprendo nada de mis cumpleaños. Me escapo, no los festejo, aunque me gusta que se acuerden. Este año nos fuimos con Gusti a Chile. Lo pasé sola, casi que demasiado sola. Si, aprendí algo después de todo… No me gusta ser el centro de atención, pero tampoco me gusta pasarlo tan sola.
Julio, ya comenzó el segundo semestre! En Julio aprendí a mirar cómo un hijo toma decisiones y a acompañar sin intervenir, ni opinar demasiado( habría que preguntarle a Cata si fue así). Cata anunció que no quería seguir en el CBC, y que se quería cambiar a instrumentación quirúrgica. No fue sorpresa para nosotros porque no la habíamos visto tan feliz en Abril, cuando fuimos a visitarlos.
Vimos a Cata organizarse y gestionar los cambios, sin pedir ayuda y completamente segura al hacerlos.
También aprendí a acompañar a una hija accidentada, ya que tuvimos que ir a buscarla al cerro Catedral, cuando nos llamó que se había caído y que la pierna no le respondía. Aprendí a tener paciencia cuando entramos en la guardia a las 15.45 hs y no salimos hasta pasadas las 22 hs. Aprendí a no querer matar a los médicos de guardia entrenados para robar a la obra social, que en las 6 horas que estuvo jamás le tocaron la pierna pero, con tal de cobrarle todo lo que pueden a la prepaga, la irradiaron más que en Chernobyl haciéndole rayos X, tomografía y resonancia magnética todo en un mismo día. Hasta los traumatólogos de la misma clínica estaban indignados cuando vieron los estudios al reverendo p€¶* que le hicieron.
Todavía no aprendí a no poner a todos los médicos en la misma canasta y considerar que no todos son unos hijos de una gran trabajadora sexual.
Agosto llegó con la obligación anual de hacerme los controles médicos. Unas preguntas hechas por la técnica ecógrafa, o doctora, preguntando reiteradamente si había antecedentes de CA de mama en mi familia, me dejaron hecha un manojo de nervios hasta poder mostrarle los resultados al médico. Finalmente el resultado fue que tengo un nódulo infiltrado en grasa ( vaya novedad! Toda yo estoy infiltrada en grasa!) y lo tengo que controlar en un año. Aprendí con la psicóloga, trabajando este susto, que no hay que mirar al futuro promisorio, sino festejar el presente y disfrutarlo. Y que, si el presente es malo, no siempre el futuro es igual. Hay que tratar de ser feliz hoy, mañana llegará y lidiaremos con eso mañana.
Todo muy lindo hasta que llegó el resultado de la biopsia de mi mamá y fue mala.
Así llegó Septiembre… Con una enorme angustia por la salud de mi mamá. Acompañándola en su periplo y siendo acompañada por toda la gente buena que nos rodea. Operación, recuperación, nuevos análisis y prueba superada! Aprendí que no hay que achicarse antes de tiempo y que si la valentía te abandona, te apoyes en los otros.
Aunque para esta altura del año ya estaba cansada de aprender, hubo que seguir aprendiendo. Esta vez en Buenos Aires. Tuve que aprender que no siempre se puede ir a la gran ciudad de vacaciones. Acompañar a Cata en su operación de rodilla hizo que conociéramos sanatorios, farmacias, consultorios médicos y que estuviéramos abocados al cuidado de la paciente 24/7.

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También aprendí que si los hijos necesitan espacio, se lo hacen a la fuerza y que crecer duele. Sobre eso, como dice Charlie, say no more…
Noviembre me dió, por fin, la posibilidad de aprender algo placentero! A hacer galletitas decoradas. Con Facebook, YouTube y Pinterest como profesores, me largué a experimentar y salieron texturas, colores y sabores variados.

 


Si fuera valiente, pero sobre todo, constante, me largaría a vender galletitas. Pero la realidad indica que soy vaga y todos los blogs de vendedoras de galletitas que leo, cuentan que terminan agotadas y sacrificando sueño. Y si hay algo que tengo aprendido es que el sueño NO ES sacrificable!!!
Y así llegamos a Diciembre; haciendo galletitas, comprando regalitos, esperando a los chicos, haciendo vitel toné por primera vez en mi vida , pasando una Navidad bendita por el solo hecho de estar acompañados con los más queridos y disfrutando el final de un año agotador.
Para el 2018 si se me concedieran tres deseos serían Salud, Dinero y Amor.
Si sólo fueran dos los deseos a pedir serían Salud y Amor.
Y si sólo se me concediera un deseo, pediría Amor, porque como dice la canción ALL YOU NEED IS LOVE.

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Feliz Año Nuevo para todos los que amorosamente leen las cosas que se me cruzan por la cabeza. Brindo por un excelente 2018 para todos! Salud!